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Garabandal. Milagros y Profecías III
Estas Apariciones tuvieron lugar desde el año 1961 hasta 1965 siendo especialmente numerosas las Apariciones de la Virgen en los dos primeros años pero su importancia se debe a que se acercan los principales acontecimientos anunciados por la Virgen y del mismo modo que todo lo que la Virgen dijo entonces se cumplió también los sucesos que vienen se han de cumplir.
La tercera parte del mensaje de Fátima no se dio a conocer en 1960, tal como Lucia lo pidió de parte de la Virgen. Como remedio para convertir al Mundo Dios nos envía a su propia Madre, ya que el Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María finalmente convertirán al mundo entero. Una gran purificación universal, de origen Divino, precede esta conversión.
El Castigo es tan horrible que no se puede describir, se debe a que si no escuchamos a su Madre, permitirá una gran tribulación, los que sobrevivan vivirán para Dios ya que parecerá que el mundo es un desierto. Después habrá una gran paz y el mundo entero se convertirá.
Monseñor Joao Pereira Venancio que fue Obispo de Leiria-Fátima dijo que "el Mensaje dado por la Santísima Virgen María en Garabandal es el mismo que antes dio en Fátima, adaptado a nuestro tiempo.
El 30 de Mayo de 1983 el Doctor Luis Morales Noriega, señalado por el Obispo Administrador Apostólico D. Doroteo Fernández como médico principal en la Comisión investigadora de las Apariciones, se retractó de su anterior opinión negativa y reconoció la autenticidad de las Apariciones de la Virgen María en Garabandal durante una conferencia que dio en el Ateneo de Santander con una gran afluencia de público y con permiso del Obispo de Santander.
Anteriormente el Dr. Morales había vivido en el hospital de Valdecilla en Santander unos sucesos que le conmovieron profundamente: la enfermedad de su esposa de un cáncer en que, después de muchos dolores, durante el último mes de vida recuperó la paz interior por medio de un Crucifijo besado por la Santísima Virgen en Garabandal, recibió los Santos Sacramentos y murió con una gran paz.
El Cardenal Ottaviani pro-prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe en tiempos de las Apariciones, dijo a la vidente Jacinta González que él creía en las Apariciones de Garabandal pero que había que tener mucha paciencia y rezar mucho. De la misma Congregación, monseñor Philippi declaró que "el hecho de que el Padre Pío, reconocido por su virtud, sabiduría y adhesión a la Santa Sede, apruebe estas Apariciones y aliente a las cuatro videntes a propagar el Mensaje de la Santísima Virgen, es una gran prueba de la veracidad de las Apariciones de la Virgen María en Garabandal".
La referencia a "que el Mensaje de la Madre de Dios sea acogido en los corazones antes de que sea demasiado tarde" se debe a los tiempos difíciles que vienen para la Iglesia y el Mundo que darán lugar al Aviso, por lo que hemos de tratar de evitarlos o aminorarlos cumpliendo el Mensaje.
Es de suma importancia conocer de primera mano los hechos y nunca jamás mezclar estos hechos maravillosos con poderes preternaturales, videncias, y tantos otros que continuamente oímos o vemos por radio o televisión. Garabandal está muy por lo alto de todo otro suceso conocido.
Los mensajes que nos dio la Virgen por medio de las niñas videntes son claros y sencillos, lo que aquellas almas sencillas y humildes debían saber, y por ellas el mundo entero.
Lo más importante de estas Apariciones es cumplir y dar a conocer al mundo los mensajes que la Virgen María dio para que el Mundo entero se convierta. La Virgen dijo a Conchita: "No te preocupes, mi Hijo hará todo", porque todo lo que viene no es obra humana sino de Dios.
La Santísima Virgen comunicó su "segundo mensaje" cuatro años después, hacia el final de las apariciones. Nuestra Señora le dijo a Conchita el 1 de enero de 1965, que el Arcángel San Miguel se aparecería el 18 de junio y le daría un mensaje en su nombre a todo el mundo. Por mediación de San Miguel, Nuestra Señora se quejó de que no se hubiere hecho caso a su primer mensaje y advirtió al mundo que éste sería el último. Dijo la Virgen:
"Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre, de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Muchos Cardenales, Obispos y Sacerdotes van por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús".








